Sitemer

viernes, mayo 11, 2007

Dos hombres y un destino

Con ese título no queremos referirnos a que nuestro amigho Javi debería compartir celda con Julián Muñoz por lo de la casilla de su hijo, que Aznar nos libre de pensar semejante cosa. Éso fue absolutamente legal, nadie lo pone en duda. Lo que nos inquieta es la felicidad y la alegría con las que el alcalde en disfunciones eréctiles sale en los medios de comunicación -programas del (dedo) corazón incluidos- para asegurar que la Pantoja actuará el próximo sábado en la Plaza Mayor de Valladolid. ¿Por qué Javi está tan seguro? ¿Cuál es su fuente de información? ¿Será tal vez que ha ocupado el lugar que Cachuli dejó en el corazón de Isabel cuando entró en la cárcel? ¿Será por eso que Javi tiene ahora el bigote más oscuro y rizado? Quién sabe. Igual es simplemente que la tonadillera le ha prometido que le dejará ser su telonero, y él ansía que llegue cuanto antes su momento de gloria.

6 comentarios:

Isabel Pantoja y Cachuli son gente extraordinaria, con la que puedes contar en los momentos difíciles.

Javi y yo conseguimos superar nuestra adicción al escarnio anal y al bestialismo con equinos gracias al permanente apoyo que nos brindaron, con sus invitaciones a saraos, fiestas y sobre todo, esas peregrinaciones rocieras; con caballos tensos, musculosos y llenos de testosterona, que en ocasiones dejan entrever su descomunal...

Sigo pensando que aun más grotesco que videar una felación equina realizada por Javi, es petar el culo a Cachuli mientras caga diarrea con lentejas, pasar de culo a boca dejándole el bigote rizado lleno de heces y las susodichas legumbres y plantarle un morreo profundo.
Todo ello vestido de cuero y con una nariz de payaso escuchando la Casa Azul.
¿Alguien da más?

No sé. ¿Tal vez un par de boteras lo superarían?

Pues cómprate un ornitorrinco

Me produce una erección enorme ver como la carcel se llena de mangutas, que placer que maravilla!! q gozada ver cienes y cienes de kbrones llenando las celdas!! q maravilla, yo lo quiero aquí también