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miércoles, abril 19, 2006

Manifiesto Laika



El 4 de abril de 1958 la nave Sputnik 2 entraba en la atmósfera terrestre y se desintegraba en apenas unos segundos; en su interior viajaba el cuerpo sin vida de Laika, una perra vagabunda que había sido recogida de las calles de Moscú por científicos soviéticos con el fin de experimentar el comportamiento de un ser vivo durante el despegue de un cohete y de su posterior salida al espacio. Siete horas después del lanzamiento del Sputnik 2, el estrés y las altas temperaturas acabaron con su vida perra. Ella no fue el primer animal en viajar dentro de un cohete, sin embargo la difusión de su involuntaria epopeya logró hacer volar los sueños de buena parte de la humanidad, entrando a formar parte de la imaginación colectiva y también de la nuestra.

En homenaje a ella, a Bars, Lisichka, Pchelka, Mushka, y a todos aquellos que sacrificaron su vida o parte de ella en perseguir sueños –la mayoría de las veces, inalcanzables- nace Laika; un ente que también se identifica con los lamentos de los ciento veintiún espectros del Kursk, con Yoshimi, las cerdillas vestidas de Gucci, los ardientes funerales sonoros, el pequeño Oskar, la sed mortal, los cazadores de horizontes, la vengativa Grace, los resucitados de la próxima guerra mundial, los trabants colgados sobre tu cama, los robots rosas, las bandas magnéticas, la soledad en la sociedad de la comunicación, las resacas arrepentidas, los insectos aplastados contra el suelo, los códigos de barras, con todas aquellas silenciosas víctimas que se cobra el sistema cada día sin alarmas y sin sorpresas, el irrellenable vacío interior, el trabajo que lentamente te asesina, el chain andalusian, el etilismo incumplidor de propósitos, Fanfare y las canciones favoritas de Lenin, tu propio bien, los entristecidos perros posteyaculantes, los túneles que nos unen, los polluelos neonatos, las inspiradoras tarjetas de crédito y, sobre todo, las manchas de humedad.

Laika no es una asociación, ni un colectivo. Tampoco una revista, un fanzine o una promotora. Sólo son un puñado de perros medio vagabundos, con pretensión de ser jauría, que mutarán para perseguir sueños, y tal vez alcanzarlos, hasta que no quede más remedio que la desintegración. Hasta entonces, perdón por existir.

2 comentarios:

Oh, oh, oh, oh, oh
ooooooohhhhhhhhhhh

¡¡Que delicia de manifiesto!! me sumo a la causa de los perros vagabundos espaciales.